
Síndrome de la SúperMamá y las demandas de marzo
Marzo llega como un torbellino: la vuelta al colegio, las compras de útiles escolares, uniformes que hay que cambiar y marcar, y la eterna lucha contra el estrés de cumplir con todo. En medio de esto, aparece el síndrome SUPERMOM ó Super Mamá, esa sensación de tener que hacerlo todo, perfecto y sin ayuda. Pero, ¿te has preguntado si realmente es posible y saludable? (Spoiler: no lo es). Sigue leyendo, que aquí no juzgamos, entendemos.
La mayoría (sino todas) las mamás chilenas sienten que marzo es el mes más estresante del año, debido a la carga mental que implica la vuelta a clases y todo lo que esto conlleva. Y no, no eres la única que siente que va a explotar al tratar de cumplir con los estándares de perfección en la maternidad.
El síndrome SUPERMOM es ese impulso interno que nos hace creer que debemos ser madres perfectas, organizadas, presentes, trabajadoras y amorosas 24/7. Marzo lo potencia al máximo: listas de útiles, uniformes, horarios de colegio, colaciones, traslados, tacos, y ahí estás tú, intentando ser el centro de operaciones familiar sin colapsar.
Los síntomas son claros: agotamiento físico y mental, insomnio, ansiedad, culpa constante por no llegar a todo, y ese café frío que olvidaste sobre el microondas. Si te suena familiar, amiga, bienvenidas al club SUPERMOM.
Pero no todo es malo. Este síndrome también refleja lo mucho que amamos y nos preocupamos por nuestros hijos. Ser esa mamá multitask es admirable, pero ojo, la perfección es un mito, no un objetivo.
Lo malo es que, si no ponemos freno, el estrés puede afectar nuestra salud mental. Y aquí es donde te digo: no tienes que hacerlo todo sola ni perfecto.
Para tratar el síndrome SUPERMOM, prioriza, delega y simplifica. Haz listas, pero realistas. Pide ayuda sin culpa. Y elige opciones prácticas que faciliten tu vida. Una lonchera que dure varios años es una decisión menos que tomar en cada marzo.
Mantenerte así implica recordarte a ti misma que eres suficiente. Bájale un cambio a los estándares de perfección y rodéate de apoyo. Un consejo: si alguien te dice que "todas las mamás pueden, tú también", ignóralo. Todas las mamás necesitamos ayuda.
Así que ríe, llora si lo necesitas, y recuerda: no estás sola. Si quieres ver productos que te acompañen año tras año y alivien tu carga mental, visita nuestra tienda. Porque ser SUPERMOM está bien, pero ser una HAPPYMOM es mejor.
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